La peli que mas temo.
© Fox Searchligth Dios sabe que tengo dos grandes temores, al menos cinematográficamente, que son capaces de ponerme la carne de gallina y quitarme el sueño; los zombis y el fin del mundo. Y no se cual sea la razón, tendría que preguntárselo a algún discípulo de Freud, pero es inevitable; aún y cuando la película en cuestión sea de lo mas chafa y los efectos sean del tipo de las películas del Santo, en cuanto mencionan las palabras fin y mundo enlazadas en una misma oración me dan ñañaras. Punto y aparte los zombis, no se que me dan, cuando veo a un tipo medio muerto o a un muerto medio vivo, caminar, moverse, temblar o esparcir sus sesos o alguna otra sustancia corporal, todo con la simple intención de comerse todo lo que se mueva. Desde La Noche de los muertos vivientes hasta El Amanecer de los muertos me han hecho saltar del asiento, morderme las uñas, comer palomitas compulsivamente, incluso alguna vez gritar como niña de secundaria. Pero hay una película en especial, a la cual le ...