Tres Colores: Blanco.



Allá por los lejanos años de 1994 y 1995 en el mundo del cine de arte no se hablaba de otra cosa que no fuera la trilogía de Kieslowski Tres Colores, después de la cual se retiró. Eran tres películas, cada una representando los colores de la bandera francesa y su significado en ella; azul libertad, blanco igualdad y rojo hermandad. Y para disfrutarse mejor debían verse en ese orden.

Primero me renté el vhs de Azul y me quedé enamorado de la belleza y talento de Juliette Binoche, me impresionó el diseño de producción que naturalmente presentaba en todo momento el color azul y la magnífica banda sonora me enloqueció; la película era poesía pura. Luego al ver que Blanco era una comedia y yo que por esos tiempos creía que la comedia era un género menor me la salté y renté Rojo. Irène Jacob era muy guapa y su trabajo me conmovió, la cinta era mágica, envuelta en el color rojo de telas, anuncios panorámicos gigantes y las luces de los semáforos rebotando en el asfalto mojado. Algunas veces en los pasillos del video club veía el vhs de Blanco, lo tomaba, leía la sinopsis y de nuevo la palabra comedia me espantaba.




Hace unos días por fin la pude ver; ya pasaron muchos años, ya crecí, ya he vivido un poco más, ahora sé que la comedia es un género igual de complejo y valioso que otros y que puede tener muchas ramificaciones y que a veces viene cargado con una dosis de drama y mucho sin sentido y Blanco es una buena muestra de ello.

En la cinta Karol, de origen polaco, está casado con la hermosa francesa Dominique, interpretada por una jovencísima Julie Delpy, y ambos viven en París, sin embargo el matrimonio no ha "sido consumado" ante una repentina temporada de impotencia de Karol y Dominique abusando de que es un extranjero que desconoce los procedimientos legales del país acude ante un juez y ejecuta un divorcio forzoso. Karol ahora despojado de todas sus pertenencias con apenas unos cuantos marcos en su bolsillo busca la forma de regresar a Polonia y tal vez ¿armar un plan para recuperar a su mujer? ¿O quiere venganza?




Si hubiera visto la película en su momento hubiera podido disfrutar de la forma tan delicada en que las tres cintas se cruzan y hubiera entendido que es un punto importante en la trilogía pues es la única de las tres que visita el país de origen del director, siendo que el mismo fue un inmigrante que viajó por toda Europa a lo largo de su carrera. Pero no me arrepiento de verla al día de hoy para poder disfrutar de las actuaciones de los protagonistas, la agonía amorosa de Karol, su entrañable amistad con el misterioso Mikolaj y los agridulces giros finales, todo enmarcado por el blanco de la nieve de los paisajes polacos.

La trilogía se ha completado en mi cabeza, el circulo se ha cerrado y ahora sólo queda buscar que otras joyas de los 90's me salté en los pasillos del video club. Habrá que hacer memoria.


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