Shortbus: Tú ultima parada. (DVD.)

© Fortissimo Films

Una pareja de esposos intentan llevar a cabo todo su repertorio sexual, una dominatrix azota hasta el cansancio a un joven yuppie y un hombre intenta darse sexo oral a sí mismo, todo esto es tan solo la primera escena de esta cinta.

Aquí no hay sitio para las dudas, las escenas de sexo son reales, pero a diferencia de la pornografía, en una cinta como esta las imágenes sexuales, que para algunos podrían ser transgresoras, son contrarestadas por una atmósfera emocional fuertemente desarrollada sobre uno de los guiones más originales y frescos que se hayan filmado en lo que va del año.

La historia narra el devenir de un grupo de personas, como James un joven homosexual que tras sentirse culpable de la muerte de alguien atraviesa una crisis existencial que pone en riesgo su relación sentimental, Sofía, una terapeuta sexual que nunca a experimentado un orgasmo y Severin una solitaria dominatrix que tiene problemas para relacionarse afectivamente con las personas. Todos convergen en Shortbus un bar underground neoyorkino en el que la música, el alcohol y el sexo corren libremente y sin ningún pudor.

© Fortissimo Films

John C. Mitchell, el director, asegura que desarrolló la cinta de este modo para ganarse la atención del publico para después darle paso a una conmovedora historia sobre un grupo de jóvenes neoyorkinos post 9/11 y la forma en la que ejercen su vida y su sexualidad. Y vaya que lo logra, conforme la cinta avanza, el sexo va desvaneciéndose de la cinta para seguir a los personajes, a los que es muy difícil no querer y compadecerse de ellos, de su soledad, de sus dilemas morales y existenciales.

Un grupo de desconocidos, aunque talentosos, actores prestan su cuerpo literalmente para el desarrollo de la cinta y además de la fuerza dramática de sus personajes en un ejercicio de actuación realista realizan las faenas sexuales que cada uno de sus personajes requiere. Resultando en un puñado de personajes entrañable encabezados por los actores Paul Dawson, Sook-Yin Lee y Lindsay Beamish.

© Fortissimo Films

Una cinta que aunque presenta escenas de sexo multitudinario, tanto heterosexuales como homosexuales, sorprendentemente toca fibras espirituales profundas y conmueve con la sencillez de su ejecución. Una cinta que aunque no es para todos, resulta por demás interesante. Lamentablemente se escapoó de la cartelera cinematográfica, al menos para el norte de México y nos llega directo en dvd, siendo esta la única opción para poder ver esta entrañable y colorida meditación sobre como los humanos además de genitales tenemos también corazón y cerebro y a veces es imposible separarlos uno del otro.

Un claro ejemplo de lo que es arte y no pornografiía.

Yo opino: ****

(Shortbus, John C. Mitchell, E. U., 2006.)

Comentarios

Paola R. dijo…
Me encanto la película, me hizo amar a los personajes.. el sexo incomodo en las primeras partes paso a ultimo termino despues de los primero 5 minutos de la pelicula. Excelente.
Besos

Entradas más populares de este blog

La Hermandad de la Guerra.

Pedro Infante vive.

El Sueño de los cuartos infinitos.