Deporte Vs. Arte.


Hoy tengo un reclamo para Hollywood y para el mundo del cine en general. Mi post pasado me abrió los ojos a esta injusticia que han estado cometiendo impunemente desde que tengo memoria. A ver señores, vamos a suponer que quieren hacer una película sobre una persona, o un grupo de personas, que triunfan en la vida. ¿Cómo lo reflejarían en una película? ¿Qué escogerían? ¿Deporte o arte?

Pues la gran mayoría de la gente que hace cine a elegido deporte, por que según ellos en él se refleja el espíritu competitivo y la entereza del ser humano. Hasta ahí vamos bien, las cosas se complican cuando a los artistas, o a los que queremos serlo, nos ponen como sicóticos, obsesivos y románticos perdedores. ¿Qué acaso por medio del arte no puede una persona volverse un mejor ser humano? ¿No creen que en el arte haya competencia? Pregúntenselo a un grupo de bailarines peleando celosamente por ser el mejor, o a una docena de actores disputándose un papel en un casting o en una compañía de teatro, o a cualquier artista que tiene que pelear contra sus propios demonios internos y además pelear por pagar la renta y comer.

Ahí tienen a la lacrimosa película de Rudy, protagonizada por Sean Austin, un chaparrito irlandés (tan chaparrito que quedo perfecto para el papel de Sam en El Señor de los Anillos) que se aburre de ser un obrero más en un pueblito perdido en E. U. y se lanza en contra de su padre a realizar su sueño, jugar en la liga de Football, por lo que tiene que vivir de polizón en las bodegas de la universidad, pulir los cascos de los jugadores, todo con tal de lograr su sueño… Para lo cual hubiera sido mas fácil que concursara en Bailando por un Sueño. Al final el chaparrito hace llorar a todos cuando en el último partido que asiste como suplente antes de graduarse se apiadan de él y lo dejan entrar al juego por los últimos 5 minutos logrando hacer una anotación. ¿Qué inspirador no?

A ver… cuantas películas de deporte hemos visto en el que al final el deportista en cuestión triunfa y además, por ende, se queda con la chica y todos son felices para siempre.

En cambio ahí tienen al mismísimo William Shakespeare, en Shakespeare Apasionado, que para lograr dar a luz a la obra mamá de todas las obras, Romeo y Julieta, tubo que apostar su vida, transvertirse de monja, hacerse pasar por muerto, recibir ayuda de hechiceros, todo con tal de demostrar que el teatro puede reflejar el amor en el espíritu humano. Y al final lo logra sí, pero a cambio pierde al amor de su vida. ¿Irónico no?

Ahí esta el Finn, de Grandes Esperanzas, dispuesto a mandar su naciente carrera de pintor y todo lo demás a la goma con tal de ganarse los favores de su musa, de la que ha estado enamorado desde que tenía diez años, para que esta desprecie al “pobre pintor” y se fugue a París después de casarse con un rico empresario.

Michael Douglas en Un Loco fin de Semana, es un escritor bloqueado que sigue escribiendo su nueva novela que va en la pagina 2611, Anthony Hopkins en Picasso, hechando a perder su vida en pro del arte, Ed Harris como el desquiciado Pollock, más feliz en su trabajo que con su vida, el profesor Clément de Los Coristas, un músico venido a menos cuya única oportunidad de darle vida a sus partituras es a través de las voces de los huérfanos, claro solo hasta que el director se lo permita, son solo unos cuantos ejemplos, pero quizás uno importante sea Paul Giamantti en Entre Copas, un perdedor empedernido cuya novela “rechazan universalmente” por lo que declara “soy insignificante, al mundo no le importa lo que tengo que decir”, frase que podría aplicarse a muchos que le batallan con tal de ser escuchados… incluso a mi.

Un claro ejemplo de esta batalla es la película Descubriendo a Forrester, con Sean Connery, en el que Forrester un joven de color que recibe una beca para estar en un colegio privado, pues es un hacha para el bascket y además un prodigio para las letras. Por lo que se debate entre que ser… ¿deportista o artista? Y las autoridades escolares le ponen más fácil la dedición, cuando lo alientan a seguir rebotando la pelota y se la hacen de jamón, incluso lo llevan a juicio escolar, por que uno de sus cuentos se parece al de un gran escritor…

¿Así o mas claro? A Hollywood le gustan más los deportistas, la raza prefiere ir a un partido de fútbol que a un concierto… El mundo ha hablado, creo que me tendré que volver un deportista para poder triunfar en la vida o me atendré a las consecuencias… Bueno hay otra opción, quizás no sé… ¿Que tal si me vuelvo DEPOARTISTA?

Comentarios

Hay wey pues creo que las analogias hasta en cierto punto concuerdan otras mas se ven distantes, pero en si es muy bueno tu punto de vista, ya que ambos realizan un entrenamiento para llegar a ser los mejores...
Kill Drum dijo…
...Primo...No te la quiebres...

La vida de un deportista como de un artista es fugaz...

Todo depende que dejes a tu alrededor para que los demas lo adopten...ME MAMEEEEEE!!!...

...El vato de 7 DIAS, ni era deportista, ni era artista, y logró su objetivo...

En este momento soy el mundo de mi novia..soy el heroe de mi sobrino...Lo demas me vale madre...Por asi decirlo...

Ánimo...

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