AMATEUR


Uno de los días más tristes que he vivido, es cuando me dí cuenta que no iba a estudiar cine. Y aunque desde mucho antes sabía que era casi imposible para una persona como yo, estudiar aquella carrera que solo existía en el D. F., un lugar muy lejano para un chavo de 17 años de Monclova, Coahuila y con mucho mundo por conocer, al final el veinte me cayó cuando llené mi solicitud de ingreso a la Universidad local para la carrera de contador. Ese día al volver a casa me perdí, pues al no conocer la zona donde se encontraba mi hoy alma mater, tome un camión equivocado y me llevó a una parte de la ciudad que desconocía por completo. Muy confundido y entristecido me baje y decidí caminar hasta encontrar un lugar que me resultará familiar, lo cual no fue fácil bajo los 40 grados de temperatura de aquel verano que apenas iniciaba. Después de varios minutos terminé bajo la sombra de un árbol tomando un refresco y también debo honestamente decirlo; llorando.

Nunca supe cómo ni por qué, pero desde varios años atrás había descubierto que llevaba el mundo del celuloide muy clavado en mis adentros, incluso después de confesar de no tener ni una sola pista de a que me gustaría dedicarme en la vida. Yo que por aquel entoces era todo un optimista soñador, pensaba que tal vez con un poco de suerte todos los factores conspirarían para que yo lograra mi cometido, pero fue un duro golpe descubrir que eso nunca sucedio. Y bueno, ingresar a estudiar contabilidad no era el fin del mundo, por el contrario es una gran profesión que no cualquiera puede ejecer, hace mucha falta tenerle fé al trabajo duro y paciencia casi de santo para poder llegar a ser un buen contador, pero en aquel entonces yo tenía todavía mucho por aprender, incluido esto.

Un par de años después, con un poco más de madurez, creí que aquel sueño de estar en un salón de clases discutiendo películas de Kubrick, la Nueva Ola Francesa, el nuevo trabajo triple de Kieslowski y sobre todo aprendiendo como hacer películas se podría materializar si forzaba yo algunos de los elementos suficientes para que esto sucediera. En secreto, casi como si estuviera orquestando un golpe de estado, conseguí el apoyo de una parte de mi familia, una estancia provisional en aquella urbe lejana, contacte a la escuela en cuestión y muy diligentemente empecé a recavar todos los documentos y requisitos que se necesitaban para solicitar el ingreso a ese lugar. Esos días en los que fuí aspirante a estudiante de cine fueron un sueño muy bonito, pero nuevamente fue muy duro el despertar.

Después de darle a conocer a todo el mundo mis intenciones, varias personas de mi familia se encerraron conmigo en mi cuarto y me repasaron una por una todas las razones por las cuales aquella aventura era arriesgada, peligrosa e imposible. Finalmente sucedió lo que muy en el fondo yo sabía que iba a pasar, suprimí aquellas ideas de mi cabeza, pero al menos le había gritado al mundo que era lo que realmente yo quería hacer en esta vida y supongo que puedo decir que al menos lo intente.

Quién sabe que hubiera pasado. Tal vez me hubiera extraviado en aquel lugar, tal vez me hubiera podido suceder algo terrible, tal vez no hubiera sido aceptado o tal vez hoy sería un cineasta. Quién sabe, el caso es que desde entonces me había prometido a mi mismo que sí no había podido logarlo, al menos lo haría a mi modo y desde entonces no era extraño verme cargando libros de guionismo, guiones y desfilando pacientemente, casi a diario, en el videoclub, buscando la nueva cinta de la que todo mundo hablaba o descubriendo joyitas discretas, siempre intentando aprender, siempre intentando exprimir de cada una de ellas una nueva lección.

Hoy muchos años después, me considero una persona feliz, felizmente casado, con un trabajo que me gusta y rodeado de gente que quiero. Sin embargo es inevitable en esas noches de insomnio, mirando hacia la ventana o hacia el techo, preguntarse a uno mismo; ¿hice lo suficiente o fui muy débil?, ¿qué es lo más justo; forjar a la fueza el destino de uno mismo o dejar que la vida nos pase y nos lleve a donde nos tenga que llevar?, ¿de verdad me voy a morir sin saber lo que se siente hacer una película?... Y luego la más difícil de todas; ¿Y si lo intento?

Poco a poco, a fuerza de mucho razonamiento, después de enlistarme mentalmente todas las razones por las cuales esa aventura sería arriesgada, peligrosa e improbale, fui perdiéndole el miedo a la pregunta hasta que una noche, de esas de insomnio, desperté a mi esposa y le pregunté; ¿Y si lo intentamos? Y de nueva cuenta, después de mucho meditar, de mucho calcular, de acomodar las piezas de ajedrez mentalmente y de mucho rezar, creímos que un proyecto así era endiabladamente difícil pero no imposible y decidimos contestarnos que si.

Quien sabe que pasará. Tal vez con un poco de suerte y mucho trabajo lo logremos o tal vez, nuevamente, la realidad me dé un nuevo duro despertar. En cualquiera de los dos casos, esta vez no voy a llorar.

Comentarios

tangerine dijo…
Hola Luis, yo creo que a veces tomamos o nos toca recorrer el camino largo, pero si uno lo decide, de una u otra forma, todos los caminos van hacia nuestros sueños.

(=
Luciernaga dijo…
Hola Luis,
Me encanto tu cronica y relato de tu sueño.

Que bueno que estas en proceso de lograr ese sueño, y que padre que Paloa te apoya en todo esto.

Y se que lloraras pero de Alegria, se que tendrás muy buenos resultados.

Mucho éxito.
JIFF dijo…
Éste post tan intimo me recordo porque fue que me adentre en éste mundo de los blogs, sobra decir que me ha gustado mucho.

Las decisiones de vida caray.
Me cuesta trabajo creer que no haya escuelas de cine por lo menos en Monterrey y Guadalajara, creo que no estamos como debieramos.

Yo no tengo nada de formación, no se de planos, contra planos, plano secuencia, camara subjetiva ni nada de eso, sólo sé que me encanta el cine, que desde que estaba en secundaria me ha encantado estar en esa sala (creo que antes me hacian enojar menos los maleducados, o será que no había tantos celulares) y que lka música, los efectos me hacen o arruinan a veces el día.
Alvaro dijo…
Hola Luis, excelente post. Espero puedas ver este comentario.

Me da gusto que hayas comentado en el mio :) asi que me aventé a hacerlo en el tuyo.

Muy inspirador tu post y sobretodo personal. Excelente. Solo deseo darte unas consejos antes de aventarte ir a México (porque creo que eso es lo que vas ahcer)lo cual me parece excelente

A pesar de que aqui en Mty no exitan escuelas de cine porpiamente dichas si hay por decirlo asi cineclubs donde enseñan muy bien algunos conecptos y entras en contacto con este mundo fántastico del arte. Creo que ya lo debes saber de sobra. Pero igual lo repito.

el de www.secuencial.net y http://www.comosehaceunapelicula.com/
son buenas opciones. Si d eplano ya te los chutaste pues si, ir a Mexico a una escula como Arte 7 o entre otras son excelentes opciones. 2 años de carrera y con la ventaja de que si estudias alli y tienes idea para tu corto y si sale bien pues tu largo, IMCINE te apoya chido.

Sino, pues un corto a lo autodidacta hahaha y presentarlo aqui en el FIC d ela ciudad o no se. Hahaha yo siempre he buscado personas que se interesen en el medio por lo menos para aprender juntos y de alli que se pueda prender la llamita de poder realizar un corto algun dia y si podemos colaborar en algo pues me gustaria mucho participar. Pero bueno, ese no es el punto.

Mucha suerte en tu viaje y no hay nada grande que se pueda realizar si no hay pasión. Y mas aun si te esposa te apoya. Es es algo muy chido.

Saludos desde MTY
Luis Luna dijo…
Muchas gracias a todos por sus comentarios y buenos deseos. Veamos que nos guarda el destino para nosotros.

Saludos.
Paola R. dijo…
amor, no te había querido comentar porque, ¿que te puedo decir que no te haya dicho antes...?
que estoy en cada cosa que hagas y quieras hacer.
besos.
Edgar López dijo…
No habia tenido chance de leer este post,pero que chido que vas a intentarlo y a conseguirlo, lo sabemos.

El lugar de una persona es donde esta su corazon y el tuyo esta en el cine, persigue tus sueños como un perro.

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