El drama de hacerle al DRAMA.

A veces me canso de ser yo... De ser teatrero, la neta es un martirio. Esto es algo de lo que ocurre antes de una función de teatro.

1. Para empezar, tu rutina se trastorna desde una semana antes, por que primero hay que
checar que toda la escenografía, maquillaje, utilería este en orden y si falta algo hay que
conseguirlo.
Además hay que lavar a mano, para que no se encoja ni se despinte, el vestuario y luego
plancharlo con mucha calma.

2. Durante esos días previos procuro caminar un poco y comer ligero para no andar con el cuerpo flojo y no sentirme tan pesado.

3. Luego hay que ensayar, por que cuando pasa cierto tiempo entre una función y otra, se olvidan ciertos detalles, así que hay que repasar. Lo que significa que al menos dos veces a la semana acabaremos hasta tarde y me iré a dormir ya entrada la madrugada.

4. Eso si, un día antes comienzan los nervios y a veces el estomago te traiciona, así que no hay que comer mucho y acostarse temprano para estar descansado al día siguiente y para que al menos se bajen poquito las ojeras.

5. Transportar la escenografía, el vestuario y la utilería. Todo cabe un taxi sabiéndolo acomodar, siempre y cuando no toque un taxista delicadito que no quiera que su carro se le ensucie.

6. Ese día hay que estar muy abusado para que no se te olvide nada, tengo que llevarme al menos dos camisetas, dos pares de calcetines y mi gorra para ocultar las canas al salir del teatro y no se burlen de ti en la calle. Claro que hay que ir a trabajar pero sin tratar de estresarte para estar tranquilo en la tarde y además tratando de que no los nervios no te traicionen y puedas trabajar a gusto.

7. Tres horas antes (al menos): Hay que llegar al lugar y empezar a acomodar todo, probar el disco de la música, las luces, acomodar todo en su lugar, para lo cual a veces necesitas la ayuda de la gente que trabaja en el lugar, pero resulta que te puedes topar con los siguientes bonitos personajes. (Aunque a veces nos toca buena gente.)

A: El Yo-no-sé-nada. “No pues no se, a mi no me dijeron de eso.”
B: El No-esta-mi-feje. “Es que apenas él, pero no se a que horas llegue”
C: El Hazle-como-quieras. (Este espécimen no dice nada, nomás se queda
callado y en la primer oportunidad se da media vuelta y se va.)


8. Una hora antes: tengo que empezar a vestirme y luego el maquillaje y por más que juremos mi novia y yo que no nos pondremos histéricos en esta fase, nunca lo logramos, pero es aquí donde empieza la presión. Como esta ultima vez, que a falta de camerino nos apoderamos del baño de mujeres, (por que el de hombres estaba muy chico), y luego teníamos que soportar a las chavas tocando y apresurándonos y luego con el pason que nos dimos con el spray de las canas y tuvimos que abrir la puerta para que corriera el aire.

9. Luego ya viene el momento. La Función. Y algo pasa que hace que todo lo anterior valga la pena y quieras repetirlo una vez mas. Que mas da, nos gusta la mala vida. Lo mejor de todo es ver que a la gente le gusta lo que haces, algunos ríen, algunos lloran y de ahí recargas las baterías.

10. Al final hay que recoger todo, cambiarte y salir urgentemente a comer algo, eso si escondiendo mis canas debajo de mi gorra.

Y así llegamos al final de una aventura. La Tienda de Antigüedades cierra sus puertas, muchas gracias a todos, pero el señor Poriotis ahora si se petateo... Se lo llevó La Huesuda, misma que aparecerá en nuestra nueva obra... próximamente.

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